Límites personales y autoestima: el mensaje que nos damos cuando no los establecemos
- dr.ssa Elizabeth Moore

- hace 15 horas
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En el trabajo clínico, pero también en la vida cotidiana, a menudo nos damos cuenta de algo: cuando nos cuesta establecer límites, algo en nuestro interior permanece sin resolver. No se trata solo de decir "no" a los demás. La dificultad para establecer límites en las relaciones a menudo se relaciona con cómo una persona percibe su propio valor y espacio emocional. En este sentido, la cuestión de los límites está profundamente vinculada a la autoestima, incluso cuando no seamos conscientes de ello.
¿Qué queremos decir con límites personales?
Los límites personales no son muros ni rigidez. Son la forma en que regulamos la distancia emocional, el tiempo, las exigencias y las expectativas en las relaciones. Los límites sirven para proteger el espacio psicológico, aclarar las relaciones y evitar la acumulación de incomodidad y resentimiento. Sin embargo, no establecer límites no significa estar más disponible o ser más amable: a menudo significa dejarse llevar.
Significa, por ejemplo:
Darse cuenta de que estás cansado, molesto o en dificultades y decidir no tenerlo en cuenta
Adaptarse a las peticiones de los demás incluso cuando son caras, pensando "lo pensaré más tarde".
posponer la comparación, el límite o la elección para no crear tensiones
Avanzar siempre hacia el momento en el que realmente nos escuchamos unos a otros.
Lo importante es que no estamos posponiendo nada en particular , sino nuestro propio espacio subjetivo: como si el mensaje interno fuera “ahora no, yo después”.
A corto plazo, esto puede parecer funcional (evita el conflicto, mantiene el equilibrio), pero a largo plazo suele producir cansancio, resentimiento o sensación de vacío, porque la persona aprende a no ocupar plenamente su lugar en las relaciones.
Límites personales y autoestimay: el mensaje interno
Aquí radica el quid de la cuestión. Cuando una persona no establece límites sistemáticamente, el mensaje interno que transmite no es tanto "No valgo nada", sino algo más sutil: "Puedo esperar", "Mi incomodidad no es una prioridad", "Es mejor no causar problemas". Con el tiempo, este tipo de mensajes repetidos impactan profundamente la autoestima, ya que la persona aprende a situarse constantemente en un segundo plano. De hecho, la autoestima no se construye solo a través de lo que pensamos de nosotros mismos, sino también de cómo nos tratamos en las relaciones.
Lo que dice la psicología sobre los límites y la autoestima
En psicología, estos aspectos se estudian principalmente a través del concepto de asertividad. Numerosos estudios demuestran que una mayor asertividad se asocia con mayores niveles de autoestima, la dificultad para expresar necesidades y límites se correlaciona con mayor estrés y angustia emocional, y el entrenamiento en la capacidad de comunicar límites puede mejorar la percepción de eficacia personal. No se trata de una simple relación de causa y efecto, sino de un sistema que se fortalece con el tiempo: cuando una persona es capaz de reconocer y respetar sus propios límites, también tiende a percibirse como más legítima y digna de consideración.
Por qué es tan difícil establecer límites
Saber que los límites son importantes no significa que puedas establecerlos. Las dificultades más comunes se relacionan con el miedo al conflicto, el miedo a decepcionar a los demás, patrones relacionales aprendidos desde pequeños y contextos profesionales donde se valora mucho la generosidad. En estos casos, no establecer límites no es una decisión consciente, sino una estrategia de afrontamiento que cumplió una función en el pasado. El problema surge cuando esta estrategia se sigue utilizando incluso cuando ya no es útil.
La buena noticia es que la capacidad de establecer límites no es un rasgo fijo , sino una habilidad que se puede aprender y entrenar con el tiempo.
Límites y comunicación: una habilidad que se puede aprender
A muchas personas les cuesta establecer límites no porque no sepan lo que quieren, sino porque nunca han aprendido a comunicarlo .
Cuando alguien piensa en decir algo que no le parece correcto, las palabras suelen sonar mal en su cabeza. No porque realmente lo hagan, sino porque nunca han aprendido una forma sencilla y clara de decirlas.
Entonces el mensaje se imagina más o menos así: “Basta, ya no podemos más”, “Si haces esto me estás faltando al respeto”, “No es aceptable”.
Aunque estas frases no se digan en voz alta, es este tono el que muchas personas perciben mentalmente. Y si imagino hablar con dureza o agresividad, es probable que tema la reacción de la otra persona y opte por guardar silencio. De hecho, de forma más o menos consciente, imaginamos la posible reacción de la otra persona como negativa o de rechazo, lo que nos lleva a evitar el mensaje por completo. El límite, por lo tanto, permanece meramente imaginado, pero no expresado.
Aprender a comunicarse mejor significa precisamente esto: encontrar palabras diferentes . Palabras que no ataquen ni acusen, sino que expliquen. Por ejemplo: "Es demasiado para mí ahora mismo", "Necesito más tiempo", "Me siento incómodo así".
Cuando las palabras cambian, el mensaje se vuelve más sostenible, incluso para quien lo dice. Y por eso, con un poco de práctica —y a veces con ayuda psicológica— resulta mucho más fácil expresarse sin miedo a generar conflictos.
¿Qué pasa en nuestro interior cuando no decimos lo que queremos decir?
Cuando algo no se dice, a menudo no desaparece. Se queda "ahí". Después, con la cabeza fría, recordamos la escena: nos decimos que deberíamos haber hablado, que podríamos haber dicho más, que no estuvo bien callar.
En nuestra cabeza, la conversación se reinicia. La revisamos, la corregimos, la reescribimos. A veces, las palabras se vuelven aún más duras y agresivas de lo que realmente habríamos dicho. Y aquí es donde pueden surgir la ira, la tensión, la reflexión, pero también la ansiedad o la culpa.
Este movimiento interno es agotador porque la incomodidad no ha encontrado una salida real. Al permanecer contenida, continúa circulando, a menudo amplificándose. Aprender a expresar nuestros sentimientos con mayor claridad no solo beneficia las relaciones, sino que también ayuda a reducir esta carga interna, que de otro modo recaería completamente sobre nuestros hombros.
Conclusiones: los límites como acto de autorreconocimiento
Poner un límite no es un acto de fuerza ni de egoísmo. Es, ante todo, un acto de reconocimiento: reconocer lo que sentimos, lo que nos pesa y lo que necesitamos, en lugar de posponerlo o contenerlo.
Cuando una persona encuentra palabras más apropiadas para expresarse, no solo mejora su relación con los demás, sino también su autoconcepto. Dar espacio a sus propias señales reduce la carga de ira, tensión y reflexión que surge de lo que no se dice. Esto no significa tener que decirlo todo siempre ni reaccionar impulsivamente: significa poder elegir conscientemente cuándo hablar y cuándo contenerse. Y cuando los límites se convierten en una elección, y dejan de ser autocensura, la carga emocional se transforma.
También es a través de estas pequeñas acciones repetidas —escucharse a uno mismo, expresarse abiertamente, perseverar en el mensaje— que se consolida con el tiempo un sentido diferente de sí mismo: la idea de que las necesidades propias importan y merecen atención. Y es a partir de aquí que la autoestima puede construirse lentamente, no como un concepto abstracto, sino como una experiencia concreta en las relaciones cotidianas.
Escrito por
Dra. Elizabeth Moore, Psicóloga – Trabajo en relaciones, límites y comunicación.
BIBLIOGRAFÍA
Alberti, E., Emmons, M. Asertividad: Cómo hacer valer tus derechos sin pisotear los de los demás. Erickson, Trento.
Linehan, MM Habilidades de eficacia interpersonal Erickson Study Center Editions.
RECURSOS EXTERNOS
1. Guía práctica de italiano con ejercicios
Ejercicios de Asertividad: Ejemplos y Guía Gratuita en PDF – Ejemplos prácticos de cómo practicar la asertividad y decir "no" respetuosamente (útil para la formación práctica). Ejercicios de Asertividad – AFC Formazione
2) Relación entre la autoestima y la asertividad
Un estudio que explora la relación entre la autoestima y la asertividad en estudiantes universitarios muestra una correlación significativa entre los niveles de autoestima y la capacidad de expresarse asertivamente. Relación entre la autoestima y la asertividad (Springer Open)
3) Eficacia del entrenamiento en asertividad
Investigación experimental que evalúa la eficacia del entrenamiento en asertividad en el comportamiento, la autoestima, el estrés y el bienestar psicológico de los estudiantes. Efecto del entrenamiento en asertividad en el comportamiento y la autoestima.
4) Entrenamiento en asertividad: evidencia experimental
Artículo que resume la evidencia sobre la eficacia de las intervenciones de entrenamiento en asertividad para mejorar el bienestar psicosocial, reducir el malestar emocional y los síntomas relacionados. Entrenamiento en asertividad: ¿Una intervención que vale la pena redescubrir? (Erickson)
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